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domingo, octubre 07, 2018

El heliotropo de Beceite

En la villa de Beceite, que siempre ha sido abundante en gentes extraordinarias, hubo, no hace todavía mucho tiempo, un pintor llamado Calandrio, hombre simplón y de extrañas costumbres, como bañarse en el Matarraña en pleno mes de noviembre, que la mayor parte del tiempo trataba con otros dos pintores, llamados Bruno y Bufalmacho, hombres muy bromistas pero por otra parte avispados y sagaces, que se ajuntaban con Calandrio porque de sus maneras y de su simpleza con frecuencia sacaban algunas risas, llamadas carcañades en Beit Zeyd

Había también en Valderrobres entonces un joven de maravillosa gracia y afortunado en todas las cosas que se proponía, hábil, llamado Tomás del Picapedré, que oyendo algunas cosas sobre la simpleza de Calandrio, se propuso divertirse haciéndole alguna burla o haciéndole creer alguna cosa extraordinaria. Encontrándolo por casualidad un día en la iglesia de San Bartolomé y viéndolo atento mirando las pinturas y los bajorrelieves del tabernáculo o altar mayor de la iglesia, puesto allí unos meses antes, pensó que había encontrado el lugar y el tiempo acorde a su intención.

tabernáculo o altar mayor de la iglesia, Beceite, San Bartolomé


Informando a un compañero suyo de lo que quería hacer, se acercaron juntos a donde Calandrio estaba sentado solo, y haciendo ver que no lo veían, comenzaron a razonar sobre las virtudes de diversas piedras, de las que Tomás hablaba con tanta autoridad como si hubiera sido un famoso y gran marmolista, escultor o picapedrero. A esta conversación pegó el oído Calandrio y después de un rato, poniéndose en pie, viendo que no era ningún secreto, se acercó a ellos, justo lo que pretendía Tomás; siguiendo con su verborrea, fue preguntado por Calandrio “dónde se encuentran estas piedras tan llenas de virtud”. 


Tomás contestó que la mayoría se encontraban en Bot, en tierra de catalanes, en una comarca que se llamaba Tierra Alta en la que las vides de ojo
de liebre se atan con longanizas y se obtiene una oca por un real y un pato de regalo, y hay allí una montaña llenita de arroz caldoso de galeras en lo alto en la que hay gentes que no hacen nada más que asar calçots, preparar salsa romesco y cocer escudella de caldo de capones, y luego lo aventan desde allí abajo, y quien más recoge más come; y allí al lado corre un arroyuelo de vino de garnacha negra como lágrimas de otoño del mejor que puede beberse, sin una gota de agua mezclada.
-¡Oh! -dijo Calandrio-, ése es un buen país; pero dime, ¿qué hacen de los capones que cuecen?

Contestó Tomás:

- Todos se los comen los catalanes. Va gente desde Prat de Compte, Batea, Gandesa, Pinell de Brai, La Fatarella, Caseres, Corbera d'Ebre, Horta de Sant Joan, Arnes, e incluso desde Paüls, cuyos habitantes abren antes la boca que los ojos.

Dijo entonces Calandrio:

- ¿Has ido allí alguna vez?

- ¿Dices que si he estado? ¡Sí, igual he estado una vez como mil!

- ¿Y cuántos kilómetros cuadrados tiene?

- Tiene más de un millón palmo arriba palmo abajo.

- Pues debe ser más allá de los Puertos.

- Exacto, -dijo Tomás-, cerca de la Fontcalda, fuente caliente, junto a la sierra de Pándols y de Caballos.


El tontico de Calandrio, viendo a Tomás decir estas palabras con una cara seria y sin reírse, les daba la fe que puede darse a la verdad más manifiesta, y por ciertas las tenía; y dijo:

- Demasiado lejos está de mis asuntos; pero si más cerca estuviese, sí te digo que iría una vez allí contigo para ver bajar esos calçots y comer escudella de capones hasta empacharme.

Pero dime; ¿en esta comarca del Matarraña no se encuentra ninguna de esas piedras maravillosas?

A lo que Tomás contestó:

- Si, se encuentran dos clases de piedras de grandísima virtud. Una son los pedruscos de Monserrate de Fórnoles, de los que se hacen muelas para moler la harina o las olivas empeltre, y por ello se dice en los países de más allá que de Dios vienen las gracias y de Fórnoles las piedras de molino; pero hay tan gran cantidad de estas piedras de amolar, que entre nosotros son poco apreciadas, como las esmeraldas entre los de Puigventós de la Figuereta, de las que hay allí una montaña casi tan alta como Montecaro, que relucen a medianoche como la aurora boreal. Quien puliera las muelas de molino y las hiciera engastar en anillos antes de que se las agujerease, y se las llevase al Molt Honorable, tendría lo que quisiera.



Monserrate de Fórnoles,
Monserrate de Fórnoles 


La otra es una piedra que nosotros los marmolistas llamamos
heliotropo, piedra de mucha mayor virtud, porque quien la lleva encima no puede ser visto por otra persona esté donde esté.
Entonces Calandrio dijo:

- Grandes virtudes son éstas; ¿pero esa segunda dónde se encuentra?

Tomás contestó que en los Comellassos se podía encontrar.

Dijo Calandrio:

- ¿De qué tamaño es esa piedra y qué color tiene?


Contestó Tomás:

- Es de varios tamaños, alguna es mayor, otra menor, pero todas son de color oscuro, casi negro.

Calandrio, habiendo advertido todas estas cosas, fingiendo tener otra cosa que hacer, se separó de Tomás y su colega, y se propuso buscar esta piedra; pero decidió no hacerlo sin que lo supiesen Bruno y Bufalmacho, a quienes quería mucho.

Se fue, pues, en su busca, para que sin dilación y antes que nadie más fueran a buscarlas, y todo el resto de aquella mañana lo pasó buscándolos. Al final, pasadas las tres de la tarde, acordándose de que trabajaban en una fábrica cerca de la tosquera, aunque el calor agrietaba las rocas, dejando cualquier otra ocupación, casi corriendo se fue donde ellos, y llamándoles les dijo:


- Compañeros, si queréis creerme podemos convertirnos en los hombres más ricos del Matarraña, porque le he oído a un hombre digno de fe que en los Comellassos hay una piedra que quien la lleva encima no es visto por nadie; por lo que me parece que sin tardar, antes que otra persona pueda ir, vayamos a buscarla.

Seguro que la encontraremos, porque sé cómo es; y cuando la hayamos encontrado, ¿qué tendremos que hacer mas que meterla en el morral e ir a las mesas de los cambistas en Valdarrores, que sabéis que están siempre cargadas de monedas de plata y bronce, y coger cuantas queramos? Nadie nos verá: y así podremos enriquecernos rápidamente sin tener que embadurnar los muros todo el santo día, como hacen los caracoles por ahí abajo sobre el azud.


Bruno y Bufalmacho, al oírle, empezaron a reírse por dentro; y mirándose el uno al otro pusieron cara de maravillarse mucho y alabaron la idea de Calandrio; pero preguntó Bufalmacho qué nombre tenía esta piedra. A Calandrio, que era de mollera dura, ya se le había ido el nombre de la cabeza; por lo que respondió:

- ¿Qué nos importa el nombre, puesto que sabemos la virtud? Yo diría que fuésemos a buscarla sin más tardanza.


- Pero bien -dijo Bruno-, ¿cómo es?


Calandrio dijo:

- Las hay de distintas formas, pero todas son casi negras como el azabache; por lo que me parece que debemos coger todas aquellas que veamos oscuras, hasta que lleguemos a ella; así que no perdamos tiempo, vamos.

Bruno dijo: - Para el carro. -


Y vuelto a Bufalmacho dijo:

- A mí me parece que Calandrio dice bien; pero no me parece que sea hora de ir porque el sol está alto y da de pleno en los Comellassos y habrá secado todas las piedras; por lo que algunas de ellas parecen ahora blancas, y en cambio, por la mañana, antes de que el sol las haya secado, parecen negras; y además, mucha gente hay hoy, porque es día laborable, en las fincas que van a Les Escales, que, al vernos, podrían adivinar lo que estamos haciendo y tal vez se pondrían a buscar ellos también; y podría llegar a sus manos la piedra y nosotros habríamos perdido el santo por la limosna. A mí me parece, si os parece a vosotros, que éste es asunto de hacer por la mañana, que se distinguen mejor las negras de las blancas, y en día festivo, así no habrá allí nadie que nos vea. -

Bufalmacho alabó la opinión de Bruno, y Calandrio concordó con ellos, y decidieron que el domingo siguiente por la mañana irían los tres juntos a buscar aquella piedra. Sobre todas las cosas les rogó Calandrio que con nadie en el mundo hablasen de aquello, porque a él se lo habían dicho en secreto.

Y hablando de esto, les contó lo que había oído de la comarca de la Terra Alta, afirmando con juramentos que era así.

Cuando Calandrio se separó de ellos, lo que iban a hacer sobre este asunto lo arreglaron entre ellos.

Calandrio esperó sin tartir (con ansiedad) el domingo por la mañana. Se levantó antes de cantar el gallo de Les Voltes, y llamando a sus compañeros, saliendo por el portal de San Roque hacia arriba, pasando Las Eras, La Nevera, dejando los freginals a la izquierda, trepando unas rocas, ya en los Comellassos, comenzaron a andar por un barranquillo hacia abajo, en dirección a La Cometa, buscando piedras por un pedregal.

Calandrio iba delante, más afanoso, y saltando rápidamente ora aquí ora allí, donde alguna piedra negra veía se arrojaba y cogiéndola se la metía en el seno. Sus compañeros andaban detrás, y de vez en cuando una u otra recogían. Calandrio no había andado mucho trozo y ya tenía el regazo lleno; por lo que, alzándose las faldas del sayo y haciendo con ellas un amplio refajo, habiéndolo sujetado bien con el cinturón por todas partes, no mucho después lo llenó y después de un rato, haciendo con la capa otro compartimento, lo llenó a caramullo de piedrecitas negras.

Viendo Bufalmacho y Bruno que Calandrio estaba cargado como el borrico de San Vicente y la hora de comer se avecinaba, según lo establecido entre ellos, le dijo Bruno a Bufalmacho:

- ¿Dónde está Calandrio? -


Bufalmacho, que lo veía allí junto a ellos, volviéndose en torno, y mirando acá y allá, contestó:

- No lo sé, pero hasta hace un momento estaba aquí delante de nosotros.-

Dijo Bruno:

- ¡Cómo que hace poco! Me parece estar seguro de que ahora está en casa comiendo y nos ha dejado a nosotros en el frenesí de andar buscando las piedras negras por estos Comellassos abajo. -

- ¡Ah!, qué bien ha hecho -dijo entonces Bufalmacho-, burlándose de nosotros y dejándonos aquí, ya que hemos sido tan tontos como para creerle. ¿Crees que habría alguien tan apamplado como nosotros que hubiera creído que en los Comellassos iba a encontrarse una piedra tan milagrosa?

Calandrio, al oír estas palabras, imaginó que aquella piedra había llegado a sus manos y que, por la virtud de ella misma, aunque estuviese él presente no lo veían.

Muy contento de tal suerte, sin decirles nada, pensó en volver a su casa, y con cuidado de no tropezar, fue bajando en dirección a la selva de La Cometa.

Viendo esto, Bufalmacho le dijo a Bruno:


- ¿Qué hacemos nosotros? ¿Por qué no nos vamos? -

A lo que Bruno respondió:


- Vámonos; pero juro a Dios que Calandrio no me hará ni una más; y si estuviese junto a él como lo he estado toda la mañana, le daría así con este guijarro en el talón que se acordaría un mes de esta broma.-


Y diciendo estas palabras y estirando el brazo, le acertó a Calandrio con el guijarro en el calcañar. Calandrio, sintiendo el tremendo dolor, levantó el pie y comenzó a resoplar, pero callando fue avanzando.

Bufalmacho, cogiendo uno de los
códuls que había recogido, le dijo a Bruno:

- ¡Mira este
barrócul: así le diese ahora mismo en los riñones a Calandrio! Y, soltándolo con toda su fuerza, le dio con él un gran golpe en la riñonada; y en resumen, de esta manera, ahora con una palabra y ahora con otra, por los Comellassos abajo, pasando La Cometa, la Prensa y entrando por el portal del Pilar, lo fueron lapidando.

Junto a la casa de Tachín, arrojando al suelo las piedras que habían recogido, se detuvieron un rato con unos guardias, que como estaban informados del plan, fingiendo no verlo, dejaron pasar a Calandrio con la mayor risa del mundo contenida. Este, sin pararse, llegó a su casa, que estaba en el Castellá; y tan favorable le fue la fortuna a la burla que mientras Calandrio por el barranco de La Cometa andaba y luego por la villa, nadie le dirigió la palabra, ya que encontró a muy pocos porque todos estaban comiendo.

Entró Calandrio cargado como un mulo de arriero en su casa. Estaba su mujer (que se llamaba Teresa), hermosa y valerosa, en lo alto de la escalera, y bastante enojada por su larga demora, viéndolo venir comenzó a gritarle con reproches:


- ¡Ya te trae el diablo, rufián! Todo el mundo ha comido ya cuando tú vienes a comer. -

Oyendo esto Calandrio, y viendo que lo veía, lleno de amargura y de dolor comenzó a gritar:

-¡Ay!, mala mujer, tú me has arruinado, pero por Dios que me las pagarás.-

Subió a una salita y descargó allí todas las piedras que había recogido, corrió furibundo hacia su mujer y, cogiéndola por las trenzas, la tiró al suelo, y allí, cuanto pudo mover los brazos y las piernas, tantos puñetazos y patadas le dio por todo el cuerpo, que no le dejó en la cabeza cabello o hueso encima que machacado no estuviese, sin valerle a ella para nada pedir merced con los brazos en cruz.

Bufalmacho y Bruno, después de reírse un rato con los guardianes del portal, con paso lento comenzaron de lejos a seguir a Calandrio; llegando junto a su puerta, escucharon la feroz paliza que a su mujer le daba, y fingiendo que llegaban entonces, le llamaron.

Calandrio, todo sudado, rojo y cansado, se asomó a la ventana y les rogó que subiesen donde estaba él. Ellos, mostrándose un tanto enfadados, subieron arriba y vieron la sala llena de piedras, y en uno de los rincones a la mujer despeinada, blanca como un papel y la cara llena de golpes, que lloraba desconsoladamente. Calandrio, aflojado y jadeante, extremadamente cansado, estaba sentado.

Después de haber mirado un rato dijeron:

- ¿Qué es esto, Calandrio? ¿Quieres hacer un muro, que te vemos con tantas piedras? Y además de esto, añadieron:

- ¿Y Teresa qué tiene? Parece que le has pegado; ¿pero qué es esto? -

Calandrio, agotado por el peso de las piedras y por la rabia con que le había pegado a su mujer, y con el dolor de la fortuna que le parecía haber perdido, no podía reunir aliento para pronunciar enteras las palabras de su respuesta; por lo que, dándole tiempo, Bufalmacho recomenzó:

- Calandrio, si estabas airado por algo, no debías por ello mofarte de nosotros; que, después de inducirnos a buscar contigo la piedra preciosa, sin decírselo a Dios ni al demonio de Queretes nos has dejado como a dos cabrones en los Comellassos y has venido a casa, lo que tenemos por muy gran maldad; pero por cierto que ésta va a ser la última que nos harás.


A estas palabras, Calandrio, esforzándose, contestó:


- Compañeros, no os enfurezcáis: las cosas han sido de muy distinto modo del que creéis. Yo, desventurado, había encontrado aquella piedra; ¿y queréis saber si digo la verdad? Cuando os preguntasteis la primera vez por mí el uno al otro, yo estaba a menos de diez brazos de vosotros, y viendo que os acercabais y no me veíais, fui tirando por delante de vosotros, y siguiendo un poco por delante así he llegado a casa. -

Y empezando por un extremo, hasta el final les contó lo que habían hecho y dicho ellos, y les mostró la espalda y los calcañares, cómo los habían dejado los guijarros, y luego siguió:

- Y os digo que, entrando por el portal del Pilar con todas estas piedras encima, nada me dijeron (aunque sabéis lo desagradables y molestos que suelen ser) los guardas que lo quieren mirar todo, y además de esto, he encontrado por la calle a muchos de mis compadres y amigos, que siempre suelen dirigirme algún saludo e invitarme a beber de su bota, y no hubo ni uno que me dijese media palabra, como que no me veían.

Al final, llegando aquí a casa, este diablo, esta maldita mujer se me puso delante y me vio, porque, como sabéis, las mujeres hacen perder la virtud a todas las cosas; así que yo, que podía decirme el hombre más venturoso de Beceite, me he quedado el más desventurado: y por ello le he pegado tanto cuanto he podido mover las manos y no sé qué me ha detenido de cortarle las venas, ¡maldita sea la hora en que primero la vi y cuando vino a esta casa!


Y encendiéndose de nuevo en ira, quería levantarse para volver a pegarle otra paliza. Bufalmacho y Bruno, oyendo estas cosas, ponían cara de extrañarse mucho y con frecuencia confirmaban lo que Calandrio decía, y sentían tan grandes ganas de reír que casi estallaban; pero viéndole furioso levantarse para sacudir otra vez a su mujer, saliendo a su encuentro lo retuvieron diciéndole que de estas cosas ninguna culpa tenía su mujer, sino él que sabiendo que las mujeres hacían perder la virtud a las cosas no le había dicho que no se pusiera delante aquel día; de esta precaución Dios le había privado o bien porque la suerte no debía ser suya o porque tenía en el ánimo engañar a sus compañeros, a quienes, cuando se dio cuenta de haberla encontrado debía descubrirla. Y después de muchas palabras, no sin gran trabajo reconciliando con él a la mujer apaleada, y dejándolo melancólico en la casa llena de piedras, se fueron.

lo heliotropo de Beseit


Versión de una novela del Decamerón , de Giovanni Boccaccio. 

viernes, enero 05, 2018

Viajar a ratos , Beceite , Beseit , joya, Matarraña

https://viajararatos.blogspot.de/2016/07/beceitebeseit-una-joya-del-matarrana.html

Todas las fotos en la web.

Ya sabéis que me encanta la comarca del Matarraña (varias entradas en el blog lo confirman). Tiene pueblos, todavía semiocultos al turismo de masas, que conservan un ambiente genuino, relajado, verdaderas joyas escondidas que me encanta visitar como son Ráfales, Valderrobres, La Fresneda, Calaceite...

El Matarraña queda muy cerca del Bajo Aragón y tradicionalmente ha habido una relación muy estrecha entre las dos comarcas. Desde mi pueblo, Castelserás, se llega en poco tiempo.

De todos ellos Beceite / Beseit destaca por su espectacular naturaleza. Es el pueblo ideal para disfrutar de uno de los placeres del verano: bañarse en un río de aguas frescas, limpias y transparentes. Porque si algo no falta en Beceite son ríos, por el pueblo pasan tres: el río Matarraña cuyo cauce conforma la ruta del Parrizal/Parrissal, el río Ulldemó en el que se encuentra la Pesquera/Peixquera, y por fin el río Pena, que baja del embalse de Pena, que riega los campos de Beceite y Valderrobres. //Los de Beceite poco//

Este fin de semana de mediados de julio hemos estado en Beceite. Fuimos directamente al Parrizal/ Parrissal a pasar el día por esta ruta sencilla, que va paralela al río Matarraña durante unos 5 km hasta llegar a un estrecho cañón de 60 m de alto por 2 de ancho, unida por una fresca poza que invita al baño, aunque los carteles indican una y otra vez que está prohibido bañarse. //Desde la toma de agua está prohibido//

El Parrizal se encuentra a unos 7 km de Beceite; es tan visitado que, desde hace unos años, se ha intentado regular cobrando el acceso al parquin. Se paga 8 €/coche; o 2€ si estás alojado en el pueblo. En este caso hay que pedir el billete en el hotel o casa de turismo rural.

La ruta empieza por un amplio sendero, protegido por las sombras de los pinos y carrascas que huelen intensamente y amenizado por el cricri de las chicharras. A los pocos minutos se llega a las pinturas rupestres de la Fenellasa, protegidas por una valla, que no impide ver las esquemáticas figuras rojizas. Un poco más adelante se encuentran las ruinas de un antiguo almacén minero y enseguida llegan las pasarelas de madera para salvar el río Matarraña, que se cruza y descruza varias veces.

En el recorrido sorprenden las originales formas rocosas de las paredes de piedra. Esculturas que el agua y el viento han ido formando a lo largo de miles de años. Me apropio de la exclamación de un niño: ¡Mira, si parecen chimeneas!.

Volvimos al pueblo y al atardecer salimos a recorrer sus calles.
Beceite está construido en las laderas de una colina con empinadas cuestas que suben y bajan. Tiene la estructura de una fortaleza con varios arcos de piedra que son las puertas de acceso al pueblo. Abundan las casonas construidas con grandes sillares de piedra y portalones que recuerdan un pasado de abundancia, seguramente se construyeron en los siglos XVIII y XIX cuando florecieron en Beceite las fabricas papeleras que se abastecían de agua del Matarraña.

Uno de los lugares más bonitos del pueblo es la Font de Rabosa (fuente del Zorro), que se encuentra en pleno casco urbano. Son unas pozas en el río Matarraña, piscinas naturales donde el agua salta de una a otra en cascadas, a las que desde siempre acuden a bañarse los vecinos de Beceite.

En Beceite y los pueblos del Matarraña se habla el Chapurriau, el idioma de la franja (del meu cul) que es una mezcla de occitano, catalán, valenciano, aragonés, castellano y otros idiomas romances.

La mañana del domingo nos acercamos a La Pesquera, zona de pozas en el río Ulldemó, donde pudimos disfrutar de la espectacular naturaleza de este río que discurre entre bloques de piedra, sierras, pinos y matas de boj. Como apellido hay Boj, Boix, Buj.

El acceso a La Pesquera también está regulado (igual que el Parrizal: 8 €/coche; 2 €/coche si estas alojado en el pueblo).

A lo largo de 7 km de río se van encontrando espacios habilitados y limitados para aparcar y poder acceder a cualquiera de sus 15 pozas naturales. Nosotros nos quedamos en la 11, de muy fácil acceso y con una zona de poca agua adecuada para los niños y varias pozas profundas para poder nadar . Se llena pronto, pero como el número de coches es limitado se está tranquilo. Pasamos la mañana nadando en las pozas del río, disfrutando del placer de esta naturaleza (casi) virgen y cuando el calor apretaba nos alejamos del lugar con la idea clara de volver pronto.

//Era el toll de capóns//

Toll de capóns ,la pesquera , peixquera,Beceite , Beseit

lunes, julio 17, 2017

Ruta del Parrizal , Parrissal , Río Matarraña, riu Matarranya

Ruta del Parrizal , Parrissal , Río Matarraña, riu Matarranya

http://www.beceite.es/turismo/rutas-por-beceite/parrizal-pesquera-pantano-de-pena/1-parrizal/

A continuación se detallarán los tres tramos a seguir para poder completar la 
Ruta del Parrizal, recorrido donde poder disfrutar de una gran riqueza paisajística en torno al río Matarraña:

1) ACCESO (6 Km de camino asfaltado desde la población hasta el paraje)
 A pie, en bici, en vehículo

(regulación especial para Autocaravanas y Minibuses: 
Del 1 de Julio al 17 de Septiembre no podrán acceder).

El recorrido lo iniciaremos desde la plaza de la Ermita de Santa Ana, donde ya nos va indicando hacia Lo Parrissal.


ermita,Santa Ana, Beceite, Beseit, nevado, nieve


Una vez atravesada la población accederemos hacia el paraje natural por un camino asfaltado, estrecho y sin arcén. Aproximadamente, a mitad de camino, a unos 3.5 Km de Beceite, nos econtraremos con el Punto de Control, donde indicaremos al personal del control en qué parking decidiremos dejar el vehículo:

– Parking nº2: 
En el mismo Punto de Control, que se sitúa a 3.5Km de la población. Al dejar aquí el vehículo, continuaremos 40 minutos a pie hasta el Parking nº3, donde se sitúa el paraje del Parrizal.
Coste de este parking: 4€/coche, 4€/autocaravana, 2€/moto, 20€/minibús.

– Parking nº3: A 6Km de la población. En este parking se sitúa el merendero.
Coste de este parking: 8€/coche, 3€/moto.

En el caso de alojarse en algún establecimiento de la población, este le proporcionará un ticket para poder acceder al espacio con un coste de tan solo 2€/coche y 1€/moto.
(VER calendario de REGULACIÓN del Espacio Natural del PARRISSAL 2017 más abajo).

2) PASEO (800 m de camino peatonal) A pie, en bici.
Ahora caminando, seguiremos durante 800 m. el camino sin asfaltar al otro lado de la cadena y que durante el cual iremos visitando las pinturas rupestres de la Fenellassa y una ruta botánica.

Novedad: Este tramo dispone de servicio gratuito de VISITAS GUIADAS.  
Las realiza Bruno Durán, geopixelbeceite

  Ver calendario mensual de JULIO


3) RUTA DEL PARRIZAL/PARRISSAL (8 Km. Aprox. 3 horas completa) A pie

Tras estos 800 m. visualizamos una pasarela de madera indicándonos que desde ese punto se empieza la ruta del Parrizal y que durante una hora y media iremos remontando el río Matarraña (bien atravesándolo de piedra en piedra, por senderos o pasando por unas pasarelas de madera para evitar el baño) hasta llegar al punto final del recorrido, denominado Los Estrets del Parrissal y que corresponde a un cañón de 60 m de altura, 1,5 m de anchura y 200 m de longitud. 
Una vez llegados a este punto, volveremos por donde hemos ido subiendo.


Bruno Durán, guía, Parrizal, Parrissal, Beceite, Beseit



IMPORTANTE:

Prohibido el Baño durante su recorrido y badearlo con calzado de agua.
– Este tramo es recomendable realizarlo en calzado de montaña, a ser posible botas para proteger el tobillo de cualquier lesión, y con bastones para mantener el equilibrio al cruzar el río de piedra en piedra.
         
Te recomendamos ver el reportaje de la ruta del Parrizal realizado por Aragón TV:

NORMAS DE CONDUCTA:

– Sólo está permitido aparcar en las zonas habilitadas.
– No está permitido pernoctar en el vehículo o dejarlo aparcado por la noche fuera del casco urbano.
– Deposite la basura en los contenedores que se encuentran en el casco urbano y en las zonas habilitadas para ello.
 Autocaravanas: los accesos a los espacios naturales están regulados, pregunte en la Oficina de Turismo o en el Ayuntamiento.
– Los perros deben ir atados y no está permitido su baño en los ríos.

Ordenanza reguladora municipal sobre promoción de conductas cívicas y protección de los espacios públicos. (BOP. TE. Número 247, de 30 de diciembre de 2014).
____________________________________
CONSEJOS para moverse POR LA MONTAÑA CON SEGURIDAD:
La práctica de los deportes de montaña es una de tantas actividades lúdicas con las que podemos disfrutar en nuestro tiempo de ocio. Sin embargo no debemos olvidar que estas actividades no están exentas de riesgo y para evitar accidentes debemos observar una serie de prevenciones.
Ten en cuenta que la mayor parte de los accidentes se deben a fallos humanos y un porcentaje muy pequeño a hechos fortuitos ajenos a la actuación de la víctima.

Consejos para PREVENIR ACCIDENTES o mitigarlos:

· Planifica tu actividad con información adecuada , mapas, libros, reseñas, etc
· Procura conocer con antelación el medio en que te vas a mover. Si es la primera vez que lo haces contrata un guía o hazte acompañar por alguien más experto.
· Procura no ir solo a la montaña. El grupo mínimo aconsejable es de tres componentes. En caso de accidente mientras uno acompaña al accidentado el otro va a buscar ayuda.
· No empieces la actividad tarde y planifica el horario con un margen de seguridad adecuado al más lento del grupo.
· Deja dicho dónde vas y los detalles de tu actividad a alguien cercano
· Infórmate de la predicción meteorológica
· Asegúrate de que llevas un equipo adecuado a la actividad que realizas y procura mantenerlo siempre en buenas condiciones.
· No sobrestimes tus posibilidades. Elige una actividad acorde con tu nivel físico y técnico.
· Obtén conocimientos en primeros auxilios.
· Si tu estado anímico no es el más adecuado o no estás predispuesto, no emprendas actividades de cierta complejidad técnica.
· Mantén la preparación física adecuada.
· Incluye siempre en tu equipo una linterna, impermeable, un chaleco reflectante y manta térmica, aunque esté anunciado buen tiempo y no tengas previsto finalizar de noche.
· Lleva teléfono móvil y comprueba que la batería está totalmente cargada antes de iniciar la actividad.

lunes, marzo 20, 2017

Calle San Roque , carré san Roc, arreglado, obras




Detrás de este portal está la calle San Roque, subida hacia Las Eras.

Portal-Ermita de San Roque, una construcción barroca de los siglos XVII-XVIII, otro rincón con mucho encanto de la localidad.


El nuevo vial estará listo antes de Semana Santa y el gimnasio será una realidad en verano.
Ignacio Micolau, pesas, fuerza, forzudo

Comienzan las obras de rehabilitación de la calle San Roque de Beceite.
Se trata de la segunda fase de remodelación de uno de los viales más céntricos del casco urbano. Para ello se instalará pavimento de estilo rústico y se sustituirán las antiguas cañerías de agua que comenzaban a presentar problemas de fugas. El Ayuntamiento de Beceite ha invertido 30.000 euros procedentes del FITE y espera que las obras estén listas a principios del mes de abril.



Asimismo el consistorio ha comenzado ya los trabajos de acondicionamiento del nuevo gimnasio municipal.


gimnasio, Beceite, Groucho, cuesta arriba



ayuntamiento, Beceitez Beseit, lonja, plaza, tosca, banderas


Las nuevas instalaciones estarán listas antes del verano y estarán ubicadas en una sala del Pabellón Multiusos de la localidad.

En este caso el Ayuntamiento invertirá 50.000 euros.

Me parece muy bien que haya más servicios en Beceite Beseit, aunque el gimnasio no nos hace falta a algunos de Beceite y alrededores, nos entrenamos con lo que nos ofrece la naturaleza.


Alejandro Zorrilla, Alex, Zorrilla, Zorrilleta, piedra, códol

Mico, Valderrobres, eixecacódols

Moncho, piedra, Orihuela del Tremedal

En este caso, mi tocayo Ramón Royo me ayudó un poco ya que me ví apurado. Esta furgoneta puede con todo.

Moncho, piedra, furgoneta, Royo



miércoles, marzo 18, 2015

roquerols



El mote de los de Beceite es "roquerols", es obvio el porqué.

Hasta Cristian Laborda Lombarte (en Lo Salt de La Portellada), que es de Valderrobres, se ha unido a la peña #eixecacódols

roquerols, Cristian Laborda Lombarte, Valderrobres

Alex Zorrilla Mollón

Alex Zorrilla Mollón, roquerol, roca, eixecacodols

Moncho, eixecacódols, roquerol, roca, piedra
Moncho, eixecacódols, roquerol, roca, piedra, furgoneta, Royo

Moncho, Beseit, Beceite, roquerol, piedra, peligro, desprendimientos, rocas





domingo, abril 14, 2013

El Matarraña a su paso por el Puente de Piedra, Santa Ana

El Matarraña a su paso por el Puente de Piedra, Santa Ana

El Matarraña a su paso por el Puente de Piedra (Santa Ana)

Origen: Hotel Fábrica de Solfa http://fabricadesolfa.com/ que está a la derecha de la foto, en la esquina.


La tradición cristiana dice que santa Ana, casada con Joaquín, fue la madre de María y por tanto la abuela materna de Jesús de Nazaret. Ana es patrona de Bretaña y de muchas ciudades en diversos países, así como patrona de las mujeres trabajadoras y de los mineros, pues se considera a Jesús el oro y María la plata. También es patrona de las mujeres embarazadas a la hora del parto. Su fiesta es el 26 de julio.

 

lunes, abril 09, 2018

Trump Junior Beceite caza

http://www.abc.es/espana/aragon/abci-donald-trump-entusiasmado-sierras-teruel-201804091307_noticia.html




Trump Junior Beceite caza
Refugio en piedra seca



Donald Trump Jr., entusiasmado con las sierras de Teruel en pleno proceso de divorcio.

Tras visitar los montes de Beceite, el primogénito del presidente de EE.UU. califica su paisaje de «único» e «increíble»

Son dos de los calificativos con los que Donald Trump Jr., el primogénito del presidente de Estados Unidos, se ha referido a las serranías de Beceite, en la provincia de Teruel. Ha visitado la zona durante este pasado fin de semana y se ha mostrado entusiasmado con este entorno natural de alto valor ecológico, que se extiende también por las provincias de Castellón y de Tarragona. El viaje del hijo del presidente americano coincide con el proceso de divorcio de su esposa Vanessa.

En la parte turolense, Donald Trump Jr. ha aprovechado para recorrer la zona y conocer no solo su paisaje y su riqueza natural, sino también para aproximarse a construcciones típicas de esta zona, relacionadas con viejas actividades ganaderas.


Uno de esos refugios, una de las típicas pequeñas construcciones a base de piedra, ha sido uno de los puntos elegidos por el primogénito del presidente Trump para dejar testimonio gráfico de su visita a tierras turolenses. La ha publicado en su cuenta de la red social Instagram, con un comentario en el que destaca los siglos de antigüedad de esa pequeña construcción. Sorprendido al parecer por la solidez de este austero refugio, Donald Trump Jr. aprovecha para apuntar que «ya no se construyen cosas como antes».
«Un paisaje y un terreno realmente increíbles», ha escrito junto a otra de las imágenes que deja constancia de su recorrido por estos parajes naturales de los Puertos de Beceite.
Esta visita turística de Donald Trump Jr. a España en la que ha elegido recorrer estos paisajes turolenses se produce cuando se encuentra en pleno proceso de divorcio de su esposa Vanessa, la que se la ponía tiesa. La noticia trascendió hace menos de un mes.

jueves, julio 07, 2016

peligro zona derrumbes roquerols sueltos

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Foto NO tomada en Beceite, Beseit